El nuevo Consejo Nacional Electoral ¿Una nueva esperanza o una frustración más?

Por Vicente Brito / Las expectativas creadas por el diálogo promovido y considerado por los que ejercen el poder como la solución a las distintas calamidades que afectan a la nación Venezolana, terminó convirtiéndose en una pesadilla para los participantes al encontrarse con que no se alcanzó ni una sola de las metas propuestas, sino que las instituciones que aceptaron de buena fe participar y cifrar sus esperanzas que él mismo daría resultados inmediatos a la problemática a las cuales se encuentran sometidos, fueron descalificados y cuestionados por sus actitudes antagónicas al estado actual en que se encuentra la nación, algunos epítetos son parte de las viejas fraseologías descalificatorias siempre utilizadas para minimizar y cuestionar a quienes disienten del actual proyecto político denominado: ” Socialismo Siglo XXI-Estado Comunal “.

Lo preocupante son los efectos en la ciudadanía que mayoritariamente apoyó esta iniciativa como una solución a la complejidad en que nos encontramos, lo cual se refleja en que la gran mayoría de las familias no tienen los ingresos para alcanzar cubrir la canasta alimentaria, tenemos los más elevados niveles de desempleo e informalidad del continente, una indetenible hiperinflación la cual es la más elevada del mundo y es la razón principal de nuestro empobrecimiento, unido al preocupante crecimiento de los afectados por la pandemia.

La política de capitalismo de estado se impone en todos los espacios económicos, es así como observamos a los responsables de los pocos resultados obtenidos como se hacen los desentendidos de la baja o nula producción de las empresas públicas, así como sus innumerables pérdidas obtenidas las cuales son las causantes de la inflación, al Banco Central haberse convertido en la institución que financia y aporta estos recursos alcanzando una expansión monetaria única en el mundo que ya ronda 1.1 billones de bolívares en circulante. Buena parte de nuestra deuda externa fue contraída para sostener este modelo estatista.

Hoy a pesar de tener una economía parcialmente dolarizada, lo que se ha logrado es una altísima dependencia de las importaciones, la cual se estima alrededor de un 80% del consumo en productos terminados y materias primas. Es triste observar como la producción nacional está en sus mínimos históricos como resultado de la política de toma de tierras y empresas privadas que antes alcanzaron a cubrir más del 75% del consumo nacional.