URGE UN CAMBIO
Por Jesús Lárez / Por infortunio,  el común del electorado no reflexiona al momento de las elecciones. No hace un estudio racional para decidir, lo hace por razones viscerales, por militancia, por el carisma del candidato, por las mentiras que cuentan y se aceptan.
Los candidatos están acostumbrados a ofrecer engaños en su campaña electoral, a utilizar la mentira como arma populista. Esto en las elecciones municipales recientes ha quedado evidenciado.
La Cámara de Comercio del Municipio Roscio organizó un foro titulado Comercio, Estado y Municipio 2021, transmitido en vivo el 2 de noviembre de ese año, con el objetivo de conocer y evaluar las propuestas gubernamentales de los diferentes candidatos a gobernador y alcalde del municipio.
La candidata Sulme Ávila, en dicho foro, iniciaba la presentación de su proyecto de gobierno con éstas palabras: “Hubo errores en la gestión anterior de mi esposo por lo cual pido disculpa a los comerciantes y empresarios afectados ya que estuvo rodeado de personas negativas que hicieron mucho hincapié y mucho daño al comercio. Mis disculpas de antemano para todos” (https://www.youtube.com/watch?v=2qblYcaH1vc).
En el mismo, la candidata ofrecía a la Junta Directiva de la Cámara de Comercio su participación activa en la decisión de tributos y ordenanzas concernientes a impuestos “para ver cómo llegamos a acuerdos que no sean tan elevados, yo mandé a cancelar el derecho de frente del edificio Sagitario y fueron 50$, ¿Quién puede hacer un pago de un monto tan elevado para quien económicamente está bien aporreado?” afirmó.
Pues atrás quedaron las disculpas, propuestas y la reflexión. La realidad es otra. Hoy, ya como jefa del ejecutivo municipal, retomó el acoso a los empresarios, comerciantes y ciudadanos en general. No hay consenso. Desesperada por conseguir ingresos, ha optado por modificar, hasta en dos ocasiones al año, ordenanzas para ajustar impuestos y tarifas de servicios básicos de forma desproporcionada, no ajustada a la realidad económica del rosciano.
Las reformas a la Ordenanza de Impuestos sobre Actividades Económicas y a la Ordenanza de Impuestos Sobre Inmuebles Urbanos es una carga fiscal muy pesada y hasta confiscatoria. En la actual coyuntura económica, saliendo de una paralización por pandemia, en una recesión prolongada, bajo una constante devaluación monetaria y con una disminución dramática del poder adquisitivo,  la «voracidad fiscal» por la subida de los impuestos municipales asfixia al ciudadano común y dificulta el camino de la reactivación económica.
Ante la disminución de ingresos por el Situado Constitucional y otras transferencias o subvenciones nacionales o estadales la solución no puede ser sólo castigar con mayores impuestos a los ciudadanos y comerciantes. No se puede seguir pretendiendo recargar toda la burocracia del municipio en las pocas empresas y comercios que subsisten.
Exhortamos al ejecutivo y al legislativo municipal a modificar estas ordenanzas por ser sumamente onerosas  y hasta confiscatorias, que atentan contra la actividad económica formal y con la propiedad privada.
Rosciano, cuando le toque ir a pagar sus impuestos a la alcaldía se dará cuenta  lo costoso que nos salen los shows chabacanos que a diario nos ofrecen por las redes sociales. Nos merecemos algo mejor.