LA DEMOCRACIA INTERNA DE LOS PARTIDOS

Por Jesús Lárez / Tenemos tiempo denunciando la política de aniquilación del sector universitario por parte de quienes se han hecho del Poder Ejecutivo. Se ha alertado el deterioro progresivo de los ingresos y de las condiciones laborales de los trabajadores, el constante irrespeto e incumplimiento de los contratos colectivos, acuerdos federativos y actas convenios, principios y derechos constitucionales, laborales y humanos del sector universitario válidos y legítimamente acordados.

Con respecto al salario, es alarmante el decrecimiento acelerado del mismo en los últimos años, como consecuencia de las imposiciones ministeriales. En el 2015, el salario base de un docente titular a dedicación exclusiva, era el equivalente a 109,41$; para el año 2017, disminuyó a 45,83$ y actualmente, para el 2020, ante el nuevo salario engaño,  apenas equivale a 11,53$, sin los descuentos de ley respectivos.

Conviene señalar que las cifras anteriores corresponden al sueldo del trabajador con mayor ingreso en las escalas salariales del sector, de lo cual se pueden inferir entonces la triste realidad de los demás trabajadores.

Durante los últimos 10 años se nos ha hecho imposible acceder a la canasta básica familiar, cuyo valor para marzo de 2020 ascendió a los 619$ (CENDAS_FVM), aun cuando el artículo 91 constitucional establece que el salario, aún el mínimo, debe ser suficiente para acceder a ella. Adicionalmente, hemos perdido nuestros ahorros en las respectivas Cajas de Ahorro, la capacidad de comprar vivienda, vehículo, calzado, ropa, cubrir las demandas familiares.

Aniquilaron nuestras prestaciones sociales, fideicomisos, cobertura de seguros de HCM, discriminan a nuestros jubilados. Se perdió por completo el sentido real del trabajo.

Por otra parte, el régimen ha asfixiado la investigación y todos los servicios de extensión académica con frecuentes presupuestos reconducidos, procurando, además, controlar la relación universidad-sector privado, que ha obstaculizado las oportunidades de proyectos conjuntos de investigación para atender las necesidades de ambos sectores, y por lo tanto, dar respuestas a la sociedad.

Y todo esto con la anuencia de una federación de carpeta integrada por pseudo-revolucionarios que han aceptado el cerco a las universidades, han cerrado la verdadera lucha gremial y sumisamente acceden a las imposiciones salariales y la persecución de gremialistas por parte de quien se dice presidente obrero.

Invito a los compañeros a la reflexión, se acaba de decretar el hambre, la pobreza y el riesgo de la salud de los trabajadores y sus familiares como política salarial. Es tiempo de unir esfuerzos para lograr un salario digno que cubra nuestras necesidades básicas y con ello mejorar nuestra calidad de vida. No esperen que otros resuelvan nuestros problemas, todos debemos participar, todas las luchas son una misma lucha.