Saberes y Justicia de Género

Por Ana Cecilia Bracho Carpio / Como persona y miembro de la sociedad civil, desde la Fundación Basta en 1997, asumí contribuir con la divulgación y el conocimiento de la magnitud, el impacto y las consecuencias de la violencia contra la mujer dentro del entorno familiar, como violatorio de los derechos humanos. Se habla mucho sobre derechos humanos  pero en realidad no se explican y todos no los conocen. A pesar de los progresos legislativos en nuestro país el colectivo, hombres y mujeres, no tienen acceso al conocimiento de qué y cuáles son,  a ellos y, a las nuevas generaciones,  hay que explicarles que por el solo hecho de ser personas son titulares de todos los derechos, sin distinción de sexo ni edad; y que bajo ninguna circunstancia desaparece ese derecho. El respeto de los derechos esenciales de la mujer y el hombre es lo que garantiza a un  país la justicia social.

Ahora bien, la otra cara de la moneda, de que le sirve a las mujeres saber que tienen derechos si no los ejercen, es una decisión de cada mujer, pero es obvio que las que dan el paso, requieren del apoyo de los funcionarios que están al frente de las instituciones, de los operadores de justicia, dado que el acceso a la justicia es un  derecho humano y las mujeres víctimas lo menos que aspiran es la eficiencia del sistema jurídico, en este sentido el Estado está en deuda en cuanto a programas de prevención, sensibilización y atención a víctimas. Para la socióloga María Antonieta Escobar, la situación país actual también ataca de manera directa a las mujeres. “Los casos de violencia contra la mujer ocurren prácticamente en todos los estatus. Pero se reflejan más en la parte más desfavorecida y en las clases humildes”.

Por su parte, Yenni Peña, creadora del Proyecto Info género, señala que “en Venezuela, la apatía de las instituciones ante las denuncias por agresiones contra mujeres es un problema muy común que ha sido silenciado o naturalizado”. “La falta de sensibilización de los funcionarios encargados de impartir justicia es una de las debilidades en la aplicación de la reforma de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia”.

La entrada en vigencia de la Ley Orgánica antes citada viene a darle voz a las víctimas de violencia de género, pero de qué sirve si las mujeres no  ejercen las acciones correspondientes  o si los funcionarios no son eficientes; en este sentido, hay que insistir que si no se respetan los derechos humanos de las mujeres en el hogar, en la familia, no hay manera de que se respeten en el resto de la sociedad. Los abogados deben comprometerse a  divulgar esos derechos  que han surgido a lo largo de la historia, que vienen a configurar un avance de las sociedades del mundo, hoy, mañana y siempre mientras exista el ser humano; siempre existirá la lucha por la conquista de nuevos derechos humanos. 

Finalmente, por qué no ser optimistas, tenemos derecho a soñar con un  mundo ideal en el que todos los seres humanos tengamos los mismos derechos y, cómo lo logramos, sencillamente si todos los ciudadanos nos proponemos, no depende de si el Estado o los particulares los reconocen o no, depende de que los conozcamos y  utilicemos los mecanismos para hacerlos efectivos. Cabe destacar, la protección de los derechos humanos no es tarea únicamente de la ONU; todas las naciones tienen el deber de garantizar los derechos humanos de las mujeres, hombres, niños, niñas, adolescentes, adultos mayores.