Saberes y Justicia de Género

Por Ana Cecilia Bracho Carpio / La Educación en un  país tiene que ser la mayor inversión  presupuestada,  porque desde las escuelas los docentes juegan un papel sumamente importante dado que tienen en sus manos la formación de las personas, de las nuevas generaciones, e intervienen activamente en el  progreso de las sociedades.

Las transformaciones y avances que está viviendo el mundo, en todos los ámbitos exigen que la sociedad civil y el estado asuman los cambios y retos que imponen los avances sociales, económicos, políticos, culturales. Por eso debemos considerar, que la responsabilidad de construir una sociedad donde se respeten los derechos humanos de las mujeres y niñas, no depende solo del estado y de los legisladores, sino que debe existir la corresponsabilidad de la familia y la sociedad en general.

Para muestra un botón, la Ley Orgánica del Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia por sí sola no ha resuelto el problema, el delito se sigue cometiendo y a pesar de no tener acceso a las estadísticas a través del Observatorio Venezolano de Violencia y de Amnistía Internacional, entre otros, nos mantenemos actualizados al respecto. 

En mi vida profesional y personal me he compenetrado con educadores, y desde la creación en el año 1997, por iniciativa propia de la organización no gubernamental conocida con el nombre de Fundación Basta, la directiva y colaboradores en su mayoría pertenecen a esta loable profesión.

Con ellos aprendí el significado de la transversalidad en la educación, de cómo se lleva a la práctica, entendiendo que es una propuesta educativa que le permite a los educadores actuar de una  manera más humanizada en la enseñanza formal, permitiéndoles abordar temas de la realidad como los derechos humanos, violencia en  todas sus manifestaciones, contaminación ambiental, entre otros, que son considerados  valores imprescindibles del ser humano. 

Por consiguiente opino, que en las instituciones educativas se debe abordar el tema de género con los jóvenes, que son nuestro relevo generacional, para lograr construir una sociedad donde reine la paz y poder alcanzar el objetivo de  impulsar la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.

Debemos hacer vigente la responsabilidad social a la que estamos obligados como miembros de esta sociedad en crisis, para poder ver acciones concretas, porque insisto  los marcos normativos son insuficientes  si no se logra una armonización  de las leyes y la institucionalización de la perspectiva de género a través de la educación en valores.

Estamos en un mundo de revolución tecnológica, pero sin duda alguna es obligatorio  enseñar con ética y valores, y eso no depende sólo de lo que se enseñe en la escuela; la corresponsabilidad de la Familia, Estado y Sociedad es un requisito indispensable para combatir la brecha entre hombres y mujeres y, cada persona desde su posición debe contribuir a  redimensionar la sociedad para que sea más equitativa.

Por esta razón, opino que los avances legislativos y tratados internacionales no son suficientes si no se aplican programas educativos donde se proyecte la convivencia de experiencias,  conocimientos y los intereses de las mujeres y de los hombres en una sociedad de avanzada.

No cabe duda que estamos en presencia de un  tema controvertido y NO AGOTADO porque, para ver los resultados  se requiere ir de la mano con la cultura y educación del país.    

#SaberesyGènero