Por Vicente Brito / La Nación Venezolana se encuentra hoy a la expectativa de los diálogos que se están llevando a cabo entre el Gobierno y una representación de los partidos políticos, así como otro en el que participan gremios empresariales con distintos organismos públicos.

El primero se va a realizar en el exterior siendo anunciado México como el país anfitrión, con la participación de otros países que sirven como facilitadores y garantes de lograr acuerdos, que permitan salidas a la complejidad en que nos encontramos y que se agravaría con sus consecuencias impredecibles, de no lograrse  soluciones políticas o alternativas electorales que permitan que sea por el voto la vía para resolver diferencias y así poder escoger democráticamente a las autoridades que deben ocupar los distintos cargos para los cuales sean elegidos.

En nuestra historia contemporánea republicana no se había alcanzado tan elevado grado de confrontaciones que llevará a la Nación Venezolana a la compleja situación actual. Buena parte de la base popular siente que no hay posibilidades de lograr acuerdos a través de estos diálogos, los cuales se han venido realizando anteriormente en múltiples oportunidades sin lograr resultados que cubrieran las aspiraciones ciudadanas. Lo cual compromete la responsabilidad de los participantes en el diálogo y los obliga a lograr los resultados que la Nación Venezolana espera de ellos para el bien de todos.

Existe otro diálogo entre gremios empresariales y gobierno, donde se analizan y discuten alternativas para recuperar la economía del país. Este se viene realizando desde hace cierto tiempo manteniendo las conversaciones de manera discreta. El sentimiento de la mayoría de los venezolanos es que el modelo estatista no ha traído soluciones sino afectaciones en la calidad de vida para la mayoría de la población. Es por estas razones que existen grandes expectativas en lograr acuerdos que faciliten las decisiones necesarias para recuperar el desarrollo económico y social. Lo que sí es evidente que el país no puede seguir sometido a las desmejoras en su calidad de vida, lo cual se hace evidente al tener el menor ingreso per cápita en el continente, habiendo sido el número tres hace unos años. El deterioro social es creciente y demanda soluciones urgentes.

Las expectativas creadas por estos diálogos tanto políticos como económicos son variables en la base popular y van desde los que ven posibles soluciones, hasta los que consideran que estos diálogos no van a lograr resultados que mejoren la compleja situación política y económica que afecta a la Nación Venezolana.

Está en manos de los que ejercen el poder dar demostraciones de que si existe disposición a lograr acuerdos que cubran las expectativas de los venezolanos y a los que representan a la oposición, poner todo el esfuerzo en lograr las concesiones necesarias que todos esperamos.