¿La Biopolítica Latinoamericana en Tiempos de Pandemia: Gestión Para La Vida o La Muerte?

 Por Ledys Lima / América Latina atraviesa el peor mes desde la llegada de la pandemia Covid 19 a la región, pues países como Brasil, Perú, México, Chile y Ecuador han roto sus records de contagios y muertes diarias en los últimos días, mostrando alzas en las curvas. Las cifras del avance de la enfermedad en estas naciones registran 421.901 personas infectadas y 25.085 fallecidos. Ante este panorama, emerge la interrogante ¿Qué impera más en la toma de decisiones de los gobiernos latinoamericanos? La promoción de  acciones para asegurar la vida de sus pueblos o los intereses que mantengan a flote las economías, estrategia que podría ocasionar una hecatombe que costaría muchas vidas.

El escenario latinoamericano conlleva a rememorar el pensamiento de Michel Foucault al señalar que la biopolítica consiste en el conjunto de tácticas para la gestión de la vida. Así, a través de los gobiernos, se deberían desplegar los mecanismos destinados a detectar situaciones de riesgo o peligrosidad que permitan determinar el modo de intervención necesaria, el control y desarrollo de las políticas de salud que garanticen el derecho universal a la vida. No obstante, se advierten actitudes de los presidentes de los países más afectados en la región que exhiben posturas antípodas a los lineamientos de la Organización Mundial de Salud (OMS), ente rector para el cumplimiento de estos principios de salvaguarda, casos más notables Jair Bolsonaro en Brasil y Sebastián Piñera en Chile, quienes han desestimado la magnitud del problema.

En Ecuador ha predominado la desidia gubernamental. Decenas de cadáveres permanecen en las calles por la falta de capacidad de los servicios forenses. Mientras que Manuel López Obrador y Martín Vizcarra no poseen el control del sistema sanitario de sus territorios, pues las instituciones en la materia están privatizadas en su mayoría, éstas propician la exclusión social al no permitir el acceso a la salud de calidad para todos.

Indudablemente, la expansión de la pandemia en Latinoamérica y el mundo, dejará graves consecuencias económicas, pero el valor de los derechos humanos es inalienable, no se puede continuar administrando la salud con las leyes del mercado, dejándola en manos de élites capitalistas que responden a los intereses de los gobiernos neoliberales, los cuales adquirieron auge a partir de 1970 en la zona, desplazando de sus políticas los derechos de la dignidad humana, en cambio los convirtieron en mercancía de venta y consumo.

En momentos coyunturales, la realidad de estos países afectados, invita a repensar la concepción de la salud, es el tiempo para recuperar los derechos y concebir una concepción de la medicina social que favorezca la igualdad e inclusión en los servicios de salud para la protección y bienestar de los ciudadanos.

Por último, es necesario acotar que Venezuela en medio de bloqueos económicos y medidas coercitivas presenta el índice más bajo de letalidad de la enfermedad. El presidente Nicolás Maduro ha demostrado sapiencia en el control de la pandemia a través del acatamiento de los protocolos de prevención recomendados por la OMS. Líderes del Grupo de Puebla como Rafael Correa y Evo Morales reconocen las políticas acertadas del mandatario venezolano que demuestran que gestiona para la vida no la muerte del pueblo.