Más del 60% de la población es clase E y aumentando

Por Vicente Brito / El nuevo Consejo Nacional Electoral recién designado se convierte en centro de polémica, con sus consecuencias en lograr la necesaria armonía que es tan importante para lograr soluciones al tira y encoge político en el cual nos encontramos, se observan opiniones divergentes en los distintos actores políticos que conforman a los partidos que se definen como oposición. A nivel internacional existen dos corrientes una de rechazo y otra de apoyo a esta designación así como a la convocatoria para elegir alcaldes y Gobernadores.

Observamos que esta decisión está siendo aceptada por la Unión Europea y cuenta con la simpatía del grupo de Boston, así como de otros países que manifiestan sus observaciones pero le dan un modesto apoyo a esta elección. Es necesario resaltar que los representantes electos como principales y suplentes son destacados miembros de instituciones altamente representativas de la sociedad civil, los cuales han venido actuando de manera permanente en el acontecer nacional.

El grupo de partidos que conforman la mayoría de la Asamblea Nacional electa en diciembre del 2015, los cuales cuentan con el apoyo de la OEA y de un grupo de parlamentarios de Estados Unidos así como de algunos gobiernos de la región han manifestado su desacuerdo con la forma como esta nueva directiva del CNE fue designada, al no reconocer la legitimidad de la Asamblea Nacional electa el pasado mes de diciembre. Este grupo de partidos insiste en que se van a repetir las alteraciones electorales de los resultados, al tener el oficialismo el control de la maquinaria electoral y la mayoría de la directiva del CNE, lo cual no garantiza la necesaria transparencia para este venidero proceso electoral.

Lo preocupante es que observamos una nueva confrontación acerca de la legitimidad de este CNE para convocar las elecciones de Alcaldes y Gobernadores, la cual según los sectores opositores que han apoyado esta participación, es una oportunidad para demostrar la debilidad electoral de los que ejercen el poder, ya que existe una mayoría contundente que no va a votar por los candidatos oficiales, permitiendo que se obtenga en manos de los candidatos opositores la elección de la mayoría de los postulados a Gobernadores y Alcaldes