Educación y Políticas en Tiempos de Pandemia: Caso Venezuela

Por José Luis Berroterán Núñez / La educación en el mundo ha tenido históricamente grandes desigualdades. La complejidad de la educación como proceso, en cuanto al elevado conjunto de factores externos e internos intervinientes en su configuración, dificulta su comprensión.

Lo cierto es que hoy día el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, señala que 250 millones de niños en el mundo y en edad escolar, no están escolarizados, identificando, a los países más pobres, mayormente impactados por la desigualdad.

Por ejemplo, en los países pobres y en crisis, los niños tienen dos veces más probabilidades de no asistir a la escuela, que los niños en los países industrializados, sin guerras y con poca pobreza. Adicionalmente, a nivel mundial, un 40% de la población no tienen acceso a internet, esta situación sucede en los países signados por la pobreza, aumentando las desigualdades por causa de la discriminación.

En este sentido, ubicamos en África Subsahariana que el 30% de los investigadores son mujeres y, a nivel mundial el 12% de los indígenas o nativos tienen discriminación social en los colegios, debido a que el prototipo impuesto es el Occidental Caucásico.

Sin temor a equivocarme, las desigualdades son estimuladas por la economía de mercado en los sistemas capitalistas, ya que el valor de la mercancía está por encima de la integridad del ser humano, generando, en el ámbito mundial, la distribución desigual de la riqueza, con pobreza marcada en África, Sur y Centro América y parte de Asia Sur-Central. Otros elementos pasan a formar parte de la lista de desigualdades: los territorios con deficiencias en servicios, salud y educación, como también los factores de minorías marginadas por lo racial, género, cultural y religión; entre otros, como es el caso, citado anteriormente de mujeres investigadoras en África Subsahariana.

Múltiples factores han anidado el debilitamiento de las condiciones en el sistema educativo mundial; ahora, en estos tiempos de pandemia se han incrementado, generando y sumando cambios importantes en la economía mundial, en el comercio y en las relaciones sociales y políticas. Este cambio de geopolítica y el modo de vida por influencia de la pandemia de Covid 19, debe ser monitoreado para evitar el incremento de la pobreza, el debilitamiento de la educación y el deterioro de la salud de los pueblos.

La actual situación de pandemia nos convoca a tener que impulsar un nuevo orden geopolítico, donde las desigualdades entre los pueblos se hagan menores. Es necesario y perentorio crear conciencia y considerar la educación como la base de una forma de vida más justa y menos desigual entre los pobladores de la tierra; pues, sin formación educativa los avances positivos en este contexto estarán mermados en el cambio de paradigma pandémico que tiende a acentuarse en la deserción escolar, signado por una brecha entre la educación no presencial y los recursos digitales. Ello puede conducir a la imposibilidad de responder con prontitud en el ámbito mundial al aumento de la pobreza y al deterioro de las condiciones de vida que golpean duramente a la mayoría de la población escolar, incluyendo en ella a los docentes, sujetos importantes en el proceso enseñanza aprendizaje.

En el proceso revolucionario de la República Bolivariana de Venezuela (RBV) todos los ciudadanos, por mandato constitucional, tienen acceso a la educación sin discriminación de raza, clero, nivel de ingreso, edad, género y localidad. Es un sistema educativo incluyente, laico, sin discriminación social y tendiente a generar conciencia y valores necesarios para el crecimiento de la nación.

Todos los niños, adolescente, bachilleres y adultos tienen la posibilidad de ingresar a estudiar en un sistema público gratuito de enseñanza por igual, en todo el territorio nacional. Los bachilleres, quienes optan a estudiar en la Universidad, tienen el ingreso asegurado al sub- sistema universitario, para la formación profesional a través del programa seleccionado o el asignado por la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU). El modelo educativo venezolano es un ejemplo a seguir para disminuir las desigualdades señaladas en el ámbito mundial.

El sistema educacional ha mostrado estabilidad aun en tiempos de pandemia y de afectación económica, monetaria y militar a Venezuela por las presiones guerreras del imperio.

Desde que apareció el primer caso de Covid-19 en Venezuela (13 de marzo 2020), las autoridades nacionales decretaron la cuarentena, hasta la presente fecha (septiembre de 2020). El presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, ha dirigido directamente la política educativa, desde el sub- sistema de educación básica (educación inicial, primaria y media) hasta el sub- sistema universitario (pre- grado y post-grado), garantizado la prosecución de las actividades académicas.

En este sentido, se ha identificado la participación de más del 85% de la población estudiantil en formación no presencial y mantenimiento de actividades culturales, deportivas, productivas y de concienciación política-ideológica. El logro de la activa y elevada participación de estudiantes y docentes está fundamentada en las políticas de los Ministerios del Poder Popular de Educación (MPPE) y del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (MPPEU), basadas en los Planes y programas “Cada Casa una Escuela” y “Universidad en Casa”, sustentadas en la formación no presencial, estrategia que han permitido innovar métodos de enseñanza para la formación a distancia, virtual y en línea,  incorporando herramientas como el correo electrónico, mensajería de texto, WhatsApp, Telegram, Instagram, Edmodo, Jitsi y Zoom,  entre otros.

 Podemos señalar que el sistema educativo nacional venezolano ha sido exitoso en la visión y ejecución de la enseñanza a distancia en tiempos pandémicos de Covid 19, estimando que se alcanzó felizmente la culminación del año escolar en educación inicial, primaria, secundaria y universitarios; de pre y postgrados, alcanzando cifras cercanas a los doce millones y medio de estudiantes del sistema educativo nacional.

Este éxito en la educación venezolana, ante una realidad caracterizada por el enfrentamiento entre el imperio y sus proyectos de dominio, por una parte, y los procesos de transformación que vive el país, por otra parte, que causan tensiones por presiones imperiales de guerra de cuarta y quinta generación, permitió a Venezuela implementar la necesidad de tres grandes causas, a saber:

•          Existencia de una agenda política educativa y un Estado Autonómico que ha garantizado la toma de decisiones asertivas y a tiempo, concertadas y enmarcadas dentro de las políticas nacionales de salud, seguridad, economía y tecnología

•          Eminente fortalecimiento del MPPE y el MPPEU que ha permitido planificar y ejecutar las directrices planteadas por el Presidente Nicolás Maduro, el caso de Venezuela es contrario a la situación de muchos ministerios del mundo que se han debilitado con la pandemia y la cuarentena.

•          Se cuenta con un voluntariado incorporado a actividades educativas conformado por gran parte de los estudiantes, obreros, administrativos y docentes del sector educativo con interacción de la familia como sujeto primordial y determinante en los logros de la enseñanza, en tiempos de pandemia, que ha permitido en el proceso bolivariano generar conciencia con pensamientos críticos que podemos considerarlos también pan de la vida en la lucha por la autonomía y la defensa de la libertad de la Nación.

El cambio educativo por efecto de la pandemia en Venezuela se dirigió hacia la formación no presencial en 2020 y con tendencia a un sistema bimodal para el año 2021, con formación presencial y no presencial. Se requiere que se sigan introduciendo estrategias y mejoras pedagógicas, evaluativas, tecnológicas, y de participación familiar y comunitaria que conlleven a una mejor proceso educativo, una cultura arraigada a la patria y un trabajo productivo que ayude a satisfacer nuestras necesidades y logre crear conciencia, ideales y pensamientos que sean la base de la resistencia y la ofensiva ante las intervenciones foráneas en distintas manifestaciones. Para seguir avanzando en la Educación no presencial se plantean las siguientes estrategias con alta viabilidad de ejecución:

•          Realizar una formación a distancia con contenidos sencillos, de calidad, comprensibles y de gran aplicación. Es conveniente conformar equipos que generen los contenidos en los diferentes niveles de educación.

•          Difundir los contenidos de forma didáctica por parte del docente y del comunicador, con control de las técnicas de comunicación por medios de difusión masiva como la radio y la televisión.

•          Fortalecer los aspectos tecnológicos con una mayor cobertura de comunicación digital y más disponibilidad de equipos para el soporte de la plataforma tecnológica.

•          Disminuir el analfabetismo digital a través de las políticas de formación a la comunidad de docentes y estudiantes con clases virtuales asincrónicas, “on line” y videos, entre otros métodos y herramientas.

•          Estimular la investigación bibliográfica en docentes y estudiantes, así como lograr una dedicación en docentes no menor de 4 horas/día. Por ejemplo, en México el 46% de los docentes se dedican 2 horas/día, lo cual se considera bajo.

•          Creación de una metodología evaluativa que sea innovativa y participativa, que garantice la inclusión, objetividad, igualdad y justicia en el proceso enseñanza – aprendizaje de conocimientos. Se deben construir sistemas informáticos de seguimiento y control que permitan conocer las asistencias, duración de conexiones, interacciones, tipo de evaluación, realización de consultas y encuestas.

•          Ajustar los contenidos de la enseñanza y las tecnologías a la territorialidad del país con sus diferentes variaciones culturales y ecológicas.

Estamos iniciando un nuevo año escolar en básica (inicial, primaria y media) con educación no presencial.

Las políticas educativas del Presidente Maduro han garantizado la incorporación de los estudiantes,  donde la familia y las iniciativas autodidactas del estudiante deben ser estimuladas para generar una mejor formación y mantener un alto nivel de participación con baja deserción. El mantenimiento de programas de alimentación, subsidio al uso de la tecnología digital y la prevención de salud con planes de bioseguridad son elementos que el gobierno mantiene para asegurar un nuevo año escolar exitoso, ya con la experiencia positiva del año anterior.

En las universidades se han generado políticas desde el MPPEU que  han permitido la posibilidad de incorporar todos los bachilleres graduados en el 2020, así como mantener la prosecución de los estudios  con garantía de calidad y asistencia aceptable, a través de propuesta de métodos de enseñanza, aportes de conocimiento de los comités de saberes, desarrollo de videoconferencias para formación docente y discusión de políticas educativas universitarias; entre otras estrategias.

Podemos concluir que el modelo educativo venezolano ha sido exitoso en la cuarentena impuesta por la prevención a la pandemia de Covid 19, lo cual se vincula a la activa participación del pueblo y a la política autonómica dirigida por el presidente de la Republica Nicolás Maduro  y sus ministros, con una visión incluyente y de justicia social dentro de las grandes limitaciones económicas, de bloqueo internacional y de desestabilización a la Patria.