LA DEMOCRACIA INTERNA DE LOS PARTIDOS
Por Jesús Lárez / Un joven deprimido y devastado  por el cruel infortunio que le arrebató su único, inmenso y primer amor, más tarde promete ante su maestro liberar a toda América de la corona española. Después de emprender lo jurado, junto al insigne Francisco de Miranda, nuevamente se encuentra ante la desventura, desterrado, en la desesperanza agobiante. Para un rico heredero de bienes y linaje perderlo todo no debió ser fácil.
Bolívar se sobrepone ante el fracaso. Su compromiso y férrea voluntad se apuntalan en un terco espíritu rebelde. No sucumbió, no titubeó, no se resignó. En los momentos más duros Bolívar no implora, no se somete, sino que critica, alecciona y previene.
Sin embargo, su esfuerzo se ha perdido, Venezuela es hoy un Estado fallido. No hemos heredado su espíritu, pareciera que el Bravo Pueblo quedó como frase de canción.
Sorprende escuchar que no vale la pena ejercer el derecho al voto, que es mejor morir en casa que exigir el derecho a la salud, hacer otra cosa para compensar los ingresos que luchar por el derecho a un salario acorde a la constitución y las leyes, no denunciar desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias o desafueros, de manera que existe una postura colectiva de ciega aceptación de las condiciones o términos que van en contra de la calidad de vida o de ella misma.
Por otra parte, en plena emergencia humanitaria compleja, es catastrófico presenciar el acto bochornoso de dirigentes abrazando la corrupción, la violación de derechos fundamentales, la depredación moral.
Es imperdonable cada traición, es injustificable más de veinte años de deshonestidad política. En cada evento, civil o militar, donde se pudo cambiar el curso trágico del país, privó la conspiración, los intereses particulares, la miseria, el egoísmo y los patológicos egos de dirigentes que comparten los mismos códigos de los delincuentes.
Los venezolanos nos encontramos en un peligroso abismo. Un abismo moral, ético, lleno de desesperanzas y miedos. Urge una profunda y sincera reflexión. Como dice el evangelio “por los hechos los conoceréis” o el refranero “hechos son amores y no buenas razones”. La gente que profundiza en el análisis no se le engaña con facilidad, sino que observa las ejecuciones, los resultados de las acciones.
Los partidos políticos deben dar ejemplo de democracia, tienen que llamar a elecciones internas y reestructurarse. Acaban de recibir el 21 de noviembre un mensaje contundente. Por ejemplo, en Guárico, los candidatos impuestos de la UNIDAD sufrieron el rechazo colectivo.
La dirigencia de los partidos tradicionales no quisieron entender la realidad del estado, no pensaron realmente en ganar, nuevamente hubo una repartición de parcelas, no apostaron por liderazgos sino por el secuestro de una tarjeta que en otro contexto económico, social y político sirvió de plataforma ganadora. En algunos municipios los candidatos a Alcalde de la UNIDAD fueron octuplicados, el candidato a Gobernador, en Chaguaramas, municipio donde fue Alcalde, fue triplicado, en el municipio Miranda fue sextuplicado.
Hacen falta hombres íntegros, lúcidos, que comprendan el contexto actual, que tengan empatía con los ciudadanos, que estén claros en que las estructuras democráticas no se pueden auto devorar, no se pueden entregar a una lucha cainita, sino que es urgentemente necesario ponerse de acuerdo, junto con las fuerzas vivas del país, en ciertas reglas mínimas del fuero político para robustecer el Frente Amplio y así evitar que la barbarie recurrente del gansterato se perpetúe en el poder.
Quienes asuman tal responsabilidad tienen que comprender que la vida de millones de compatriotas depende de acciones rápidas y contundentes. Tenemos muchos años padeciendo el rigor de una espiral inflacionaria que ha pulverizado los ingresos y el poder adquisitivo, estamos en plena pandemia y en críticas condiciones sanitarias, el hambre y la miseria son armas letales que no perdonan. Quien pretenda maniobrar para dejar al jefe del gansterato en el poder, debe ser señalado y apartado.
No hay tiempo para desojar margaritas y ensayos de laboratorios. Hay que asumir con profunda responsabilidad el accionar de las masas para ejecutar la estrategia que se decida por consenso.
Los venezolanos, los hijos de la Patria de Bolívar, no nacimos para ser esclavos, nacimos para ser libres, para marcar la senda, para enrumbar hacia el futuro. Unámonos nuevamente, sin chantajes, por Venezuela. No nos rindamos, es tiempo de Cambiar, sigamos el ejemplo de Bolívar.