VENEZUELA/ Marchas, protestas, concentraciones, ruedas de prensa. La movilización de trabajadoras y trabajadores del sector público venezolano parece no tener fin. La primera exigencia que han reiterado -como lo declaran los dirigentes gremiales y sindicales- es un aumento que lleve el salario mínimo al costo de la canasta básica. La segunda, que se retome la discusión de los contratos colectivos. Con un salario de 130 bolívares (menos de ocho dólares) al mes, ¿se puede hablar de un despido?

«Los empleados públicos estamos técnicamente botados de la administración pública. Con un salario de siete dólares no compras nada», afirma Lina Mantilla, dirigente sindical del Ministerio de Agricultura y Tierras. «No hay salario, no hay HCM, la Onapre nos robó los bonos y beneficios por los que habíamos luchado durante años. La Onapre nos quitó todo. Por eso digo que técnicamente los empleados públicos estamos botados».

Acudir cada día al trabajo es casi misión imposible. El pasaje mínimo urbano se fijó en cinco o seis dólares, por lo que desplazarse implica desembolsar 12 dólares, o el doble, al día. En la UCV, por ejemplo, han buscado fórmulas como concentrar las clases en un día para que el profesor pueda dedicar el resto de la semana a resolver sus necesidades.

Hugo Valera, representante de los jubilados del Metro de Caracas, piensa que, más que un despido técnico «nos están aplicando un método de esclavitud». Recuerda que «a los esclavos les pagaban con comida, y eso es lo que pretende esta gente con los trabajadores venezolanos: que con una bolsa CLAP puedan mantenerse».

Mantilla recuerda que se mantienen en protestas: «Hemos ido a cualquier ente. hemos entregado cualquier cantidad de documentos, nos hemos reunido con todo el mundo, pero las instituciones nos dieron la espalda». Incluso «hemos ido a ampararnos a la Fiscalía, hemos ido a la Defensoría del Pueblo, pero todo el mundo nos dio la espalda».

No deja de ser paradójico, a juicio de Valera, que mientras a los trabajadores se les pagan menos de ocho dólares al mes «los servicios que presta el Estado son cobrados en dólares». El precio los bienes en las calles se fija, además, con base en el dólar paralelo, subraya. En otras palabras, el sueldo es aún menor: «En dos meses vamos a cobrar menos que el año pasado». Los pagos de servicios con el dólar como referencia han sido denunciados por gremios como el Sindicato de Trabajadores de la UCV (Sinatra-UCV). «El gas, los servicios, la medicina y la comida se pagan en dólares, pero el trabajador tiene que conformarse con un salario pírrico en bolívares», criticó el presidente de Sinatra-UCV, EDuardo Sánchez.

En el petitorio la lideresa reitera que el salario mínimo debe ser llevado, como mínimo, al costo de la canasta básica. También, la restitución del HCM, porque sobran las historias de trabajadores sin recursos para pagar un tratamiento. «Un compañero, Manuel Azabache, acaba de morir de cáncer de estómago. Pedí ayuda, mandé el informe, e hicieron caso omiso. Quedó una viuda con cuatro hijos. Falleció por falta de tratamiento. Le diagnosticaron la enfermedad, le mandaron a hacer sus quimios, pedimos ayuda pero no nos dieron ayuda en ningún ente. El cáncer estaba avanzado».

Las soluciones, sea al despido o a la esclavitud, «no están en manos del trabajador», aclara Valera. Los más de 2 millones de empleados públicos (pueden ser más o ser menos) esperan respuestas. Las protestas continúan. Este martes el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registró ocho manifestaciones en seis estados del país.