VENEZUELA/ El ambientalista y coordinador de Clima 21, Alejandro Álvarez denunció que «Venezuela es un país que no debería tener problemas de agua, porque hay agua para vivir de manera sana y que todos tengan acceso a ella».

Recordó que hay un racionamiento de 12 años que «al principio se trataba de sequía y cuando se acabó la sequía, se acabaron las excusas».

Señaló que en el caso de «cualquier país que tenga déficit de agua en este momento», se ve enfrentado a un valor muy elevado en el mercado internacional «donde el agua tiende a ser cada vez más escaza».

Álvarez estudió que hay países que importan agua porque las condiciones geográficas no les posibilitan extraerla, pero hay otros que la importan «porque han manejado muy mal el agua que tienen».

Afianzó que «el agua es un bien irremplazable que se necesita para todo elemento de la vida de cualquier persona, y eso hace que su valor desde el punto de vista económico sea muy alto».

El ambientalista aclaró que la gestión del agua, «implica una responsabilidad con su uso. Hay que cambiar de paradigmas, todo el agua usada, hay que reusarla de alguna manera».

Alertó que hay un problema grave en el uso del agua que puede ser consecuente con futuras calamidades de sequía.

Asimismo, refirió que el tema del agua limpia es el número 6 en la lista de Objetivos de Desarrollo Sostenible, con el que se pretende «lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todos».

El experto en temas ambientales puntualizó que en el país, la población de Aragua invierte hasta un 40% de su presupuesto en agua, por la falta del servicio.

Asimismo, señaló que la comunidad de San Francisco del estado Zulia «tiene que recorrer kilómetros para conseguir agua en un sólo tubo, para llevar a sus casas, tras colas de horas».

Un caso similar se repite en la capital, donde comunidades padecen de la falta de agua, por contar con el servicio únicamente una vez al mes, o «una vez a la semana a las 2 de la mañana».

Alertó que en el caso del norte costero del país, que entra en la zona climática del semiárido, (Península Guajira, Paraguaná, Litoral Central, estado Sucre y una parte de Margarita), «la cantidad de agua que cae al año es realmente poca y si a eso se le unen los problemas del mantenimiento de red de tuberías y la deforestación de las cuencas», se ve mayormente impactado.

Álvarez también preocupó que a nivel mundial, las naciones están siendo afectadas por la necesidad de la compra del agua, considerando los altos costos, «pero el precio de no tener agua es uno de los más caros del mundo y es el de la enfermedad, la pobreza y la muerte».