AGENCIA EFE/ El equipo de campaña que trabajó por la reelección del presidente Donald Trump dijo el miércoles que quería un recuento parcial de los resultados de las elecciones presidenciales de Wisconsin, como parte de su intento por revertir la victoria del mandatario electo Joe Biden.

A pesar de mantenerse fuera de la vista del público, el republicano Trump ha persistido en descargar su enfado en Twitter, donde hizo afirmaciones de fraude electoral, algunas de las cuales no estaban respaldadas por pruebas y otras eran manifiestamente falsas.

Los funcionarios electorales de Wisconsin, así como los de Georgia, dijeron que era muy poco probable que los recuentos en esos estados reviertan las derrotas de Trump.

Las afirmaciones infundadas de Trump sobre la manipulación de las elecciones están fracasando en los tribunales, pero las encuestas de opinión muestran que ofrecen un beneficio político, ya que hasta la mitad de los republicanos las creen, según una encuesta de Reuters/Ipsos.

Su campaña transfirió el miércoles 3 millones de dólares a Wisconsin para cubrir los costos del recuento de votos en los condados de Milwaukee y Dane, dos zonas fuertemente demócratas, por debajo de los 7,9 millones de dólares que habría costado un recuento completo de todo el estado.

Biden, un demócrata, ganó Wisconsin por más de 20.000 votos, un 49,5% ante un 48,8% de Trump.

El secretario del condado de Dane, Scott McDonell, dijo que el recuento comenzaría el viernes y terminaría en unos días. Sólo unos pocos cientos de votos cambiaron en el recuento del condado después de las elecciones presidenciales de 2016, dijo.

“Mi conjetura sería que al concentrarse en Dane y Milwaukee el resultado final será que Biden tendrá un ligero aumento de votos, pero nada terriblemente significativo, ciertamente nada que se acerque a lo que se requeriría para cambiar los resultados”, dijo McDonell.

La negativa de Trump a reconocer la derrota en la elección ha impedido una transición fluida a un nuevo gobierno. Biden se comprometió a convertir la pandemia, que ha acabado con la vida de más de 247.000 personas en Estados Unidos y ha costado millones de empleos, en una prioridad máxima cuando asuma el cargo el 20 de enero.