AGENCIA EFE/ Portugal entra este miércoles en estado de calamidad para afrontar la quinta ola de coronavirus con nuevas restricciones que volverán a imponer el uso de certificados digitales y test en la vida diaria de los portugueses y endurecen los controles fronterizos.

El estado de calamidad, que está un escalón por debajo del de emergencia el nivel más elevado, que se utilizó para decretar confinamientos estará en vigor hasta el 20 de marzo y llega en un momento de incrementos de los hospitalizados, los contagios y la incidencia, que ya está en 325 casos por 100.000 habitantes.

A partir de este miércoles, los certificados digitales serán otra vez una constante en la vida diaria de los portugueses, ya que serán necesarios para acceder a toda la restauración a excepción de las terrazas-, los alojamientos turísticos, los eventos con asiento marcado, los gimnasios y los casinos y bingos.

Para las misas no es necesario el certificado.

En otros casos, las restricciones son más duras: para el ocio nocturno, las visitas a residencias y hospitales, los recintos deportivos como estadios de fútbol- y los grandes eventos es necesario un test negativo además del certificado de vacunación.