AGENCIA EFE/ Al menos 132 personas fueron asesinadas la madrugada del sábado en el norte de Burkina Faso en un ataque supuestamente perpetrado por yihadistas, según las autoridades, y que constituye la peor matanza en la historia reciente del país.

La masacre se produjo en la localidad rural de Solhan, a unos quince kilómetros de la capital provincial de Sebba, en la castigada región del Sahel, cuando hombres armados no identificados abrieron fuego de forma indiscriminada, causando además unos 40 heridos, según detalló el portavoz del gobierno, Ousséni Tamboura.

Sin embargo, estas cifras son provisionales y medios locales como Libreinfo.net y Sidwaya hablan ya de al menos 160 víctimas mortales enterradas en una única fosa común; número que Efe no ha podido confirmar de forma independiente.

Alrededor de las 02.00 hora local (igual GMT), montados en una veintena de motocicletas, los insurgentes atacaron primero un puesto de la fuerza civil antiyihadista «Voluntarios por la Defensa de la Patria» (VDP), precisó la Agencia de Información de Burkina Faso (AIB), antes de abrir fuego también contra casas y caminantes.

«Este ataque perpetrado contra la población civil se ha saldado con un precio muy alto», lamentó Tamboura en un comunicado oficial, en el que anunció un duelo nacional de 72 horas y denunció además la quema de viviendas y del mercado local.