VENEZUELA/ Los productores agropecuarios en el estado Bolívar reportan que durante 2022 la producción de carne, leche y quesos disminuyó al menos 35% en la entidad por el aumento de los costos de los insumos que utilizan, la escasez de los mismos y la falta de combustible.

“Hacemos un llamado a la Gobernación, en su año y pico de gestión el gobernador Ángel Marcano no se ha reunido con los productores para establecer normas y escuchar nuestros proyectos, cómo podemos atacar la baja producción que tenemos. Queremos ser escuchados”, declaró Julio Malavé, expresidente de la Asociación de Ganaderos de El Palmar (Asogapal) y productor agropecuario con más de 20 años de trayectoria.

Los trabajadores agropecuarios consultados en los municipios Angostura del Orinoco, Sucre, Piar y Padre Pedro Chien, coinciden en que la falta de insumos y el aumento de costos operativos acorralan la producción, toda vez que carecen del músculo financiero para emprender nuevas inversiones.

Malavé destacó que muchos productores de los municipios Piar, Padre Pedro Chien, Angostura del Orinoco y Sucre han abandonado sus predios de producción porque consideran que las condiciones económicas del país son inseguras para invertir en el sector primario.

El mermado poder adquisitivo impide a los consumidores finales comprar los alimentos producidos en el campo bolivarense, lo que hace disminuir las ventas y las ganancias.

“Nos estamos comiendo la finca”

Pedro Díaz, presidente de la Asociación de Criadores y Productores Rurales de los municipios Angostura del Orinoco y Sucre, informó que en los últimos tres años los precios de las medicinas veterinarias aumentaron 130% mientras que los precios de los equipos e insumos para la producción de carnes y lácteos aumentaron al menos 300%.

Estos incrementos -propios de una economía inflacionaria y de puerto- se dan mientras que el precio de la carne a nivel de producción es el mismo desde hace tres años, según reporta Díaz.

“El aumento del precio de la carne que llega a los mercados se da por factores y estructuras de costos diferentes a las que manejamos en la finca. Nosotros seguimos vendiendo la carne a los intermediarios al mismo precio desde hace tres años”, explicó.

¿Cuál es el precio? La vaca en pie cuesta un promedio de 1,20 dólares y el toro en pie cuesta 1,50 dólares en promedio. Un toro de 500 kilogramos costaría entonces 750 dólares, por ejemplo.

Mientras tanto, en los supermercados, el precio del kilogramo de carne está, en promedio, en seis dólares. En el precio de la carne que paga el consumidor final influyen otros factores.

“Cobramos eso cuando los alimentos balanceados, que costaban 10 y 12 dólares hace tres años, están en 28 dólares en promedio. El saco de 20 kilogramos de minerales que antes costaba 15 dólares, hoy vale entre 55 y 60 dólares. El saco de 20 kilos de sal que se conseguía en 1,5 dólares ahora se consigue en 4,5 dólares”, enumeró Díaz.

Para mantenerse en el negocio, un productor tiene que vender como mínimo cinco reses a la semana. Por cada toro que llega al matadero, hay una inversión de cinco años de trabajo.

“Cuando no tenemos apoyo o músculo financiero, nos estamos comiendo la finca poco a poco. Todos nuestros ahorros y semovientes. Mato dos vacas para solventar esto, mato otras 20 vacas para lo otro… Y eso ha ido mermando el rebaño regional y nacional de una manera brutal”, lamentó el productor.

La producción de queso también disminuyó, no sólo por el aumento del costo de los insumos que se requieren, sino también por competencia desleal, indican los productores.

El queso que se produce en Bolívar compite con el que llega de estados como Guárico, que suele estar a menor precio porque la producción y la estructura de costos es diferente, más artesanal. Razón por la cual se desestimula la producción local.

En números: cada litro de leche cuesta 0,50 dólares en promedio, por cada kilo de queso se requieren nueve litros de leche. Si se le añade el precio del cuajo, la sal, el alimento de las vacas, y el salario de los trabajadores, a juicio de los productores el kilogramo de queso no debe costar menos de 4.5 dólares.

Sin músculo financiero para asumir controles sanitarios

Entre 2018 y 2020, el estado Bolívar atravesó por una grave escasez de vacunas que diezmó al ganado de la región. Ahora a la escasez de vacunas se le añade el aumento del precio de las medicinas veterinarias.

Los productores informaron que solo pueden aplicar los protocolos sanitarios básicos, ante la falta de recursos para costear medicamentos y minerales que garanticen la salud de los animales.

La Asociación de Criadores y Productores Rurales de Angostura del Orinoco y Sucre informó que el Instituto Nacional de Salud Animal (Insai) -adscrito al Ministerio de Agricultura y Tierras- está implementando un plan de vacunación de tuberculosis bovina y brucelosis, así como las pruebas diagnósticas para el ganado.

El problema, a juicio de los productores, está en que, dependiendo del tamaño del ganado, tienen que disponer de hasta 10 mil dólares para hacer la jornada de vacunación y las pruebas diagnósticas cada seis meses.

El aumento del precio de la carne que llega a los mercados se da por factores y estructuras de costos diferentes a las que manejamos en la finca. Nosotros seguimos vendiendo la carne a los intermediarios al mismo precio desde hace tres años”, Pedro Díaz

“Un pequeño productor tiene que invertir 1.400 dólares solo en las pruebas de tuberculosis y brucelosis, sin incluir la vacunación que está entre 7 y 8 dólares por animal. Si tienes un ganado de 100 animales, tienes que invertir cuatro mil dólares cada seis meses, por ejemplo”, explicó Díaz.

En teoría, el 30% de los préstamos que puede ofrecer la banca deberían ir destinados a la producción agropecuaria. Pero además de que los créditos no son cuantiosos, el sector ganadero necesita de tres a siete años de ganancias para poder alcanzar la solvencia que exige el préstamo bancario.

“El productor tiene que pagar intereses, más capital el primer mes, cuando generalmente los créditos tardan hasta de 8 y 10 años”, dijo el productor.

Durante diciembre de 2022, el presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga), Luis Prado, informó que durante 2023 el gremio espera lograr un fondo de financiamiento para incrementar las inversiones en el sector ganadero.

Sin combustible ni buena vialidad no hay producción

Desde hace más de tres años, el sector agropecuario de Bolívar viene exigiendo mejoras en el surtido de combustible, pues la falta de gasoil paraliza la producción.

El productor Julio Malavé informó que, en el caso de Upata y El Palmar, el gasoil se despacha de forma intermitente y apenas 20 litros cuando una sola máquina agrícola requiere 90 litros de combustible diarios.

La falta de gasoil -un problema con el que los productores agropecuarios lidian desde hace más de tres años- ha limitado el traslado a las fincas dejando las unidades de producción desprotegidas y a merced de la delincuencia.

La solución más inmediata es comprar el combustible a 0,50 dólares o pagar el traslado a 0,30 dólares por litro.

Una sola máquina de campo puede consumir entre 80 y 90 litros de gasoil a diario, lo que en dinero se traduce en 45 dólares diarios por maquinaria agrícola. A eso se le suma el precio de la paila de 20 litros de aceite, que cuesta en promedio 120 dólares.

La vialidad hacia los predios está en abandonada. Sobre eso, Malavé destacó que las distintas asociaciones de ganaderos están dispuestas a contribuir para mejorarla, pero sin combustible nada puede hacerse. “Nosotros queremos contribuir para mejorar la vialidad. Tenemos las máquinas, el personal, pero estamos parados por falta de combustible”, lamentó.

En marzo de 2022, Fedenaga denunció que en el estado Bolívar se prioriza el despacho de diésel al sector minero, dejando por fuera a productores agropecuarios.

El panorama no ha cambiado para bien. La propuesta de los productores para mejorar la producción local de carne, leche y queso, sigue sobre la mesa, a la espera de que autoridades competentes tengan la voluntad política para incentivar al sector primario del estado Bolívar.