VENEZUELA/ Tal parecía que soplaba el viento a favor en 2024 antes de la amenaza de Estados Unidos de reimplantar las sanciones petroleras contra Venezuela.

Los expertos auguraban un buen año en lo económico, pero con ese “plomo en el ala” que es la altísima pobreza.

Ante un entorno de este tenor, cabe preguntarse cuáles serán las mejores prácticas para el capital privado en este año. Los principales issues en términos de gestión y sus mejores lineamientos, pago de salarios, entre otros puntos.

Banca y Negocios conversó en exclusiva con dos reconocidos economistas para profundizar en esta materia.

José Guerra es economista y profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), fue parlamentario de la gradería opositora en la Asamblea Nacional de 2015.

“En primer lugar, las empresas deben tratar de conservar el mercado que tienen, dado que hay mucha competencia de productos importados para los que producen bienes nacionales», señala el economista.

Y añade: «En segundo lugar, conservar a todo trance el talento humano calificado porque, si lo pierden, y si hay una expansión de la empresa o la economía, les va a salir muy caro, porque le van a tener que pagar mucho más.

En tercer lugar, pienso que es importante una permanente revisión del desempeño de la economía y tener la flexibilidad de adoptar las medidas convenientes, siempre con la vista a mantener la presencia en el mercado, el market share, quiero decir”, se explaya José Guerra sobre los temas de gestión.

Empresas y salarios: dos mundos

Guerra habla de mantener el capital humano, pero esa es una tarea difícil. Le consultamos cómo lograrlo. Dice que hay dos mundos en el tema salarial. Uno es el sector privado, que ha hecho un esfuerzo muy grande por mantener su personal, subraya.

El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) ha calculado que la remuneración de un operario en una empresa privada está sobre 200 dólares mensuales.

Guerra sazona comentando que en “la mayoría de los empleados son operarios, eso pasa en todo el planeta, pero un gerente medio está ganando unos 500 dólares mensuales”. Explica que un empleado de la empresa privada gana 7 u 8 veces más que el sector público.

“El gobierno quiere reactivar la economía no petrolera. Ellos se están financiando cuando exportan el petróleo no sancionado. La economía no petrolera tiene el problema de que la economía se ha reducido sustancialmente. El empresario venezolano no tiene como financiarse. Maduro trata con esto de atraer la inversión extranjero –calibra- pero eso no está pasando”, pone los pies en la tierra.

-¿Cuáles serían los 3 lineamientos de gestión más importantes?

Evitar tener pérdidas, porque luego tiene que autofinanciarse. La competencia está aumentando. Luego están los especialistas en estructurar deuda a los cuales se puede recurrir. Y, por último, tener la flexibilidad suficiente ante los cambios, porque la economía en 2024 puede mejorar o empeorar.

¿Panorama favorable?

De su lado, Oscar Torrealba es senior fellow del think tank CEDICE Libertad, economista con especialización en Gerencia de Proyectos, y estudios avanzados en Econometría, entre otras credenciales.

– ¿De verdad el panorama es favorable?

– Yo me pregunto si de verdad tenemos este año un cuadro económico más favorable. ¿Por qué me lo pregunto? Porque las empresas deben ser muy cuidadosas a la hora de generar conclusiones sobre el espectro económico venezolano”, echa a andar su declaración.

Hay un alto nivel de incertidumbre –opina- y de volatilidad: “las circunstancias pueden cambiar de la noche a la mañana”. Por lo tanto, hay que tener una atinada evaluación externa de la empresa que permita tomar decisiones oportunas.

Torrealba recordó que la Encuesta de Coyuntura de Conindustria, y varias cámaras hicieron pronosticaron un buen 2023 en cuanto al flujo de dinero, porque durante ese año entró Chevron y –por un aumento de la demanda agregada- subió mucho el consumo, debido al impacto de un mayor ingreso petrolero.

“Pero recibimos el 2023 con una disminución del consumo, de las ventas. Consecomercio tiene un estudio que revela una merma de 60% en rubros como vestidos, calzado y restaurantes”, expone.

La caída de restaurantes fue catastrófica, así como en textil, vestido y calzado, porque cuando se reducen los ingresos “las familias renuncian a lo menos prioritario y ponen la comida por delante”.

El economista indica que una inversión es la materialización de una planificación a futuro. Entonces no se puede instar a hacer inversiones, porque hay una gran volatilidad.

Por ejemplo, después del relativo «boom» de inversiones en 2022, restaurantes tuvo en 2023 una caída de 5,5% de sus precios en dólares, y una variación en bolívares de 122%, muy por debajo de la inflación general..

Gestión ágil

Torrealba apunta que Venezuela «no está muy montada en la ola de la gestión ágil».

«¿A qué me refiero? No hablo de herramientas de gestión de proyectos, sino de enfoques organizacionales desde la alta gerencia», asevera el vocero de modo contundente.

Hay que monitorear permanentemente las conductas y los impactos de esas decisiones de los consumidores, empleados, de la competencia, del gobierno, hace una alerta Torrealba.

Las decisiones –pondera el economista de Cedice- deben ser tomadas rápidamente. “Por ejemplo, una empresa tradicional se ata mucho a su producto. Entonces, de repente vendes maíz, pero si el mercado no compra maíz, hay que cambiar el rubro”, pone un ejemplo claro como el agua.

La lupa- garantiza- debe estar en la rotación de personal, si los colaboradores no están satisfechos. Un tema fundamental de gestión en la actual coyuntura es cómo se puede remunerar de modo que esto no afecte considerablemente los beneficios de la empresa, pero que los empleados estén contentos.

Va a la piedra angular del asunto: La calidad del trabajo y su eficiencia depende de que el empleado esté satisfecho. Una organización ágil. Hay que emplear herramientas de recolección de información, de visualización y de monitoreo.

Y, luego, tener una dinámica de comunicación con los diversos niveles de la organización. Es decir, una alta gerencia que vaya aguas abajo.

Otro punto es evaluarse constantemente, para ser vanguardia en el producto o el servicio que se ofrezca.

Torrealba cree que tal vez desde el sector público puede verse alguna mejora, hablando ya en otro orden de ideas. Las remuneraciones dependen del crecimiento de la economía. “Y yo no veo elementos para afirmar que vaya a haber un crecimiento contundente de la economía”, fustiga.

Detonantes del consumo

De la entrada de nuevas empresas petroleras y del consiguiente incremento del ingreso por exportaciones, se desprende un efecto de aumento del consumo, ya que habría un incremento fiscal. Pero el gasto público no incide de modo tan decisivo en el mejoramiento de la economía. Influye más que todo en el consumo, apunta el economista Oscar Torrealba.

Sin embargo, este es un escenario que hay que revisar debido a la amenaza de reimposición de las sanciones.

En lo tocante al financiamiento, el experto sostiene que es una «misión imposible».

“Hay empresas que tienen acceso a un mínimo nivel de financiamiento, pero el panorama totalmente desfavorable para la mayoría del sector privado, por lo cual no podemos hablar de inversiones, ni mejoras sustanciales”, analiza el economista de CEDICE Libertad.

“En Venezuela no hay crédito para que no haya incidencia en la demanda de dólares, o la expansión secundaria; es decir que la banca aumente la liquidez. Esas son las consecuencias de una política recesiva. El BCV está colocando permanentemente dólares en las mesas de cambio, pero no logra nada porque la gente no quiere bolívares”, empaqueta en un párrafo un problema poliédrico.

No es suficiente una buena gestión financiera. Hay que tener un panorama 360, sin sobrecargarse de indicadores.

La pequeña empresa, el emprendedor, lo menos que hacen es contabilidad. A los contadores se les contrata para resolver el tema fiscal, pero no para tener una buena gestión financiera.

“Si tienes una contador para pagar impuestos, y no para hacer gestión financiera, entonces vienen los cálculos de servilleta”, remata resumiendo la alta informalidad y precariedad del emprendimiento en el país.

Veamos que pasa en los meses por venir.