VENEZUELA / Las crisis sanitarias y económicas siempre provocan cambios de hábitos en los consumidores, ya sea porque perciben un menor ingreso, debido a discreciones que alteran los patrones de compra, como es el caso de la pandemia actual en Venezuela ya venía con un proceso de achicamiento de su economía, al cual ahora se le agrega una crisis que complica aún más su panorama en términos de PIB, inflación y variación de consumo.

En consecuencia, hay que poner en la mesa el cambio en los patrones de ciclo de caja de las empresas a las cuáles hacemos seguimiento. Hasta antes de las nuevas restricciones de confinamiento, impuestas desde esta semana, ante el crecimiento del número de contagios, observamos picos importantes en los ingresos de varios sectores de la economía, asociados a una liberación parcial que permitió mayor flexibilidad económica en buena parte de los sectores que hacen vida en el país.

Lo anterior se suma a su vez a la normalización relativa que hemos visto en el suministro de gasolina, pasando a segundo plano este punto en relación con la curva de actualidad en la opinión pública que delataron los principales titulares durante el mes de mayo.

Este elemento implica que la nueva normalidad de caja va a ir atada a la liberación y ciclos de confinamiento, en los cuales veremos una semana con picos mayores de consumo y otra semana con mayor ralentización de ventas para diversos sectores.

Esto genera una volatilidad adicional en la gestión del flujo de caja en relación con los meses previos a la pandemia. Esta situación cambiará el ciclo de pago a proveedores, compra de inventario y cuentas por cobrar, por lo que consideramos tener escenarios con diferentes ciclos de cajas para los próximos 3 meses, considerando que esta nueva ola de contagios se prolongue por un periodo adicional como el ya vivido desde marzo.

En el Informe Privado de Aristimuño Herrera & Asociados de esta semana se analizan los cambios que, desde la perspectiva de la empresa, se están produciendo en la economía venezolana, que no volverá a ser siquiera parecida a la que existía antes de la declaración del estado de alarma nacional.