VENEZUELA/ “El gobierno no se puede hacer de la vista gorda de la necesidad de financiamiento de la gente”, aseveró el economista Luis Bárcenas, tras considerar que el fin de la hiperinflación venezolana (en enero de 2021) significó “cambiar un mal por otro”: la restricción de los créditos.

Pese a que se consiguió la estabilidad del tipo de cambio, los precios de alimentos, insumos de transporte y medicamentos siguen subiendo aunque, sí, en menor porcentaje.

Al respecto, Bárcenas considera que si se flexibiliza aún más el mercado venezolano y se reactivan los créditos, la banca dirigiría más la disponibilidad de ese financiamiento a los comercios, antes que a las personas para uso cotidiano.

El economista también insistió en la necesidad de diversificar las opciones de pago en los comercios para no depender de los dólares exclusivamente a la hora de finiquitar una transacción.