VENEZUELA / La disponibilidad de alimentos en el país durante el año 2020 estuvo alrededor de un 44% de lo requerido. Así lo refleja un informe presentado este miércoles por la organización Ciudadanía en Acción (CeA), en el que se mide la cobertura, penetración y alcance de la disposición alimentaria suministrada por el Estado y la que aporta el mercado.

De acuerdo con el estudio, el índice de disponibilidad de alimentos registró un crecimiento respecto al año 2019, cuando este resultado rondaba el 30%.

El sociólogo Edison Arciniega, director de Ciudadanía en Acción, aseguró que si bien ahora hay más alimentos en el país, siguen sin ser suficientes para que los venezolanos consuman como lo hacían, por ejemplo, en el año 2013.

«Los anaqueles están llenos porque no hay rotación de productos. Si se recupera la capacidad adquisitiva y no se recupera la producción de alimentos, no vamos a tener capacidad para abastecer el mercado», aseveró Arciniega.

– El Estado no tiene peso –

De acuerdo con los resultados del informe, del total de la disposición de alimentos que hubo en Venezuela en 2020, el Estado solo tuvo una participación del 7,5% a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

En ese orden, Arciniega afirmó que el Estado venezolano no tiene mayor peso en la disponibilidad de alimentos en el país. En este caso y de acuerdo con el estudio, solo en los rubros de leguminosas y pescados hay una penetración de los CLAP de un 43% y 61% respectivamente.

Entretanto, el 92% de los alimentos disponibles y que se consumieron durante el año pasado, llegaron a los anaqueles través del mercado regular.

– Producción nacional recupera espacio –

A juicio de Arciniega, hay una leve reactivación progresiva del aparato industrial venezolano y en consecuencia, la producción nacional ha estado recuperando algo de espacio en los anaqueles del país.

Sin embargo, a la vez hay un mayor ingreso de alimentos importados, al punto de que al menos el 80% del plato de comida del venezolano se compone de productos extranjeros.

«El campo venezolano aporta solo 18% de lo que se consume en el país. No hay soberanía alimentaria», expresó el sociólogo.

Asimismo, destacó que hay un incremento de la agricultura familiar pero que no está monitoreado por las organizaciones gremiales del sector.

«Hay un problema grave con las cifras del sector primario, pues no hay plena capacidad de monitorear la producción. Hay un buen número de productores emergentes que no están en el radio de monitoreo de las organizaciones, pero esa producción existe y se consume», explicó.

El especialista agregó que es necesario lograr que el aparato productivo del país sea competitivo «y solo se aprende a ser competitivo compitiendo».

En ese sentido, Arciniega destacó que si bien los productores locales se han abierto a la competitividad, debe haber condiciones de mercado y rentabilidad para que la actividad se desarrolle de forma óptima. «Los países que tienen un sistema alimentario de economía abierta no tienen hambre, el hambre es propia de las economías cerradas y controladas», expresó.