VENEZUELA/ El último cuatrimestre de 2022 cerró con una desaceleración del crecimiento y en el primer trimestre de 2023, se registró un decrecimiento con respecto al mismo período del año anterior, aseguró el presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), Luigi Pisella.

Coincide  el dirigente del sector manufacturero con lo expresado por varios  dirigentes de la empresa privada, quienes señalan que entre los factores de perturbación destacan los excesivos tributos fiscales y parafiscales, el Impuesto a las Grandes Transacciones.

Financieras; el escaso poder adquisitivo de los consumidores y la falta de financiamiento,  hacen que la industria nacional  sea menos competitiva con  el resto de los países, a lo cual agrega la competencia con los productos terminados importados que no pagan impuestos.

Admite Pisella que este decrecimiento ha venido cediendo, es decir, enero y febrero fueron meses muy fuertes. En algunos sectores como el farmacéutico alimentos se pudieron recuperar un poco.

A pesar de esta situación, prevén que habrá un crecimiento económico en el segundo semestre del año y admitiendo que  cerrarán en términos positivos,  advirtiendo que hay que «atacar estos factores que están influyendo de manera negativa y ser efectivos en la toma de decisiones».

Ratificó en Unión Radio, que el problema que más los afecta en estos momentos, son los productos que ingresan de manera ilegal Venezuela, ya que no aportan actividad económica, tampoco puestos de trabajo, tampoco aportan contribución fiscal, solamente están causando mucho daño al sector productivo nacional.

Por otra parte, precisó  que independientemente de las fallas eléctricas y de combustible en algunos estados del país, el sector no ha dejado de producir, siguen produciendo pero de manera más ineficiente, lo cual afecta las estructuras de costos.