VENEZUELA/ En el país se han detectado varias vías desde dónde se han desincorporado piezas de hierro y aluminio o cualquiera que parezca material ferroso, para su posterior exportación. De esta manera, se logran captar recursos en dólares al aprovechar el alto precio de la chatarra en el mercado internacional.

La industria de acero y aluminio es víctima del desmantelamiento de sus plantas. Trabajadores denuncian que equipos en buen estado son desguazados para hacerlos pasar como chatarra y venderlos en el exterior. Pero ello también ocurre en el sector petrolero, en obras en construcción abandonadas y en depósitos de propiedad privada. Desde 2019 se exportaron al menos 711.362 toneladas métricas de material ferroso, cuyos envíos llegaron principalmente a Turquía.

El equipo de Tal Cual, en alianza con el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) y CONNECTAS, realizaron un trabajo de investigación en donde mostraron como la industria de acero y aluminio en Venezuela son víctima del desmantelamiento de sus plantas.

Según el estudio «el proceso de desmantelamiento de equipos y plantas ha ocurrido en las siderúrgicas y en la industria petrolera estatales, pero también en obras en construcción abandonadas y en depósitos privados, lo que empeora la operatividad de las empresas y la calidad de la infraestructura del país».

Destacan que la administración de Nicolás Maduro ha emitido varias decisiones para obtener el control de la recolección y exportación de los materiales ferrosos. Desde 2018, se emitieron decretos en el cual se califica a estos productos como de «carácter estratégico y vital para el desarrollo de la industria nacional». 

En el texto señalan que «se obliga a que toda la chatarra que se produce en el país se venda exclusivamente al gobierno y da potestad a gobernaciones y alcaldías para que recolecten y/o comercialicen estos materiales».