VENEZUELA / Los empresarios agrupados en Fedecámaras pidieron al Gobierno del presidente Nicolás Maduro que emita concesiones que les permitan operar gasolineras e importar combustibles en medio de la crisis de abastecimiento de este recurso que padece la nación sudamericana.

Los empresarios hicieron la solicitud tres semanas después de una reunión con una comisión especial del Parlamento de Venezuela -donde más del 90 % de los diputados son oficialistas- que promueve un nuevo mecanismo de diálogo con todos los sectores del país.

La propuesta solicita el «otorgamiento de concesiones en condiciones transparentes a empresas privadas para actividades de refinería, expendio y demás actividades de comercialización de combustible», pidió Fedecámaras al Gobierno venezolano en un documento que se divulgó este jueves.

Además, solicitaron que se permita a los privados la instalación de «mini-refinerías en áreas con disponibilidad de condiciones propicias» para estas actividades.

En Venezuela, todas las actividades ligadas a la industria petrolera están reservadas de manera exclusiva al Estado, aunque en los últimos años el Gobierno de Nicolás Maduro ha permitido que algunas empresa de capital mixto (público y privado) exploten campos en varias zonas del país.

Fedecámaras no especificó cómo adelantaría la incursión de los privados en estas actividades ni qué empresas están interesadas en participar en el negocio petrolero.

La propuesta surge en medio de la aguda escasez de combustibles por la que atraviesa Venezuela y por la que Maduro acusa a las sanciones de Estados Unidos contra la estatal PDVSA y algunos funcionarios de su Gobierno.

El propio Maduro ha dicho que las sanciones le impiden a PDVSA adquirir equipos para reparar refinerías o insumos necesarios para procesar el petróleo.

Esta escasez llevó a Maduro a eliminar en mayo pasado el histórico subsidio que tenía la gasolina venezolana, que la hacía la más barata del mundo -solo un dólar permitía llenar los tanques de 828.000.000 de vehículos-, después de advertir que ante la caída de la refinación el combustible debía importarse desde Irán.

Aunque en la capital venezolana, Caracas, la escasez de combustibles no se siente con fuerza, en el resto del país la situación es distinta y cada día miles de conductores permanecen en largas colas para poder repostar.