VENEZUELA / El esloveno Tadej Pogacar (UAE), vigente campeón, conquistó por segunda ocasión el Tour de Francia, este domingo en la avenida de los Campos Elíseos de París, luego de la 21ª etapa, informó AFP.

El campeón de Bélgica Wout van Aert (Jumbo) se impuso en el esprint final, superando al británico Mark Cavendish, tercero en la etapa.

A sus 26 años, van Aert conquistó su tercera victoria desde la salida, su segunda en dos días. Actuación excepcional, ganó una etapa de montaña (el día del Mont Ventoux), una contrarreloj (Saint-Emilion) y un esprint masivo (París Campos Elíseos).

En la volata final, el polifacético corredor belga fue llevado por el neerlandés Mike Teunissen y dominó a su compatriota Jasper Philipsen.

Cavendish, con cuatro victorias de etapa en esta edición del Tour, perdió la rueda de su lanzador habitual, el danés Michael Morkov. Tercero en la etapa, no pudo ganar por 35ª ocasión en el Tour de Francia y superar el récord de etapas que ostenta conjuntamente con el belga Eddy Merckx.

Como consolación, logró el maillot verde que ya había lucido en París diez años atrás.

Tadej Pogacar, el ganador del Tour de Francia, escribe la historia sobre ruedas

En la general final, Pogacar superó al danés Jonas Vingegaard y al ecuatoriano Richard Carapaz, presentes por primera vez en el podio de París.

La diferencia entre los dos primeros, superior a cinco minutos, es la más importante desde 2014.

Pogacar, que firmó la segunda victoria eslovena en 108 ediciones de la ronda gala, se enfundó asimismo el maillot blanco como el mejor joven y el maillot a lunares de líder de la montaña. Además de va de este Tour con tres victorias de etapa.

Ríe. Sobre todo, cuando vuela sobre ruedas: ríe y tiene esa intransferible sensación de libertad, con el viento sobre la cara. Tiene 22 años y nació en Komenda, un municipio de Eslovenia, suerte de antiguo centro eclesiástico. Sin embargo, Tadej Pogacar tiene una religión exclusiva, de manubrio y dos ruedas ágiles, en pista y en ruta. Ríe cuando tiene que contar qué pasa por su cuerpo esbelto, con esos ojos celestes. Ríe cuando excede esa sonrisa casi permanente de oreja a oreja.

Acaba de rubricar la victoria en el Tour de Francia, en un paseo triunfal por los Campos Elíseos este domingo, pero no se le mueve un pelo. No tiene presión, ansiedad, estrés. Sólo quiere divertirse, dice. “Afronto estas competiciones como cuando jugaba con mis hermanos. Siempre quiero ganar, pero lo hago para divertirme. Me gusta el deporte, medirme con otros, gane o pierda. Pero siempre tratando de disfrutar. El ciclismo es un deporte magnífico”, comenta el competidor más joven que suma dos victorias en la carrera máxima Más calmo que hace un año, cuando contra todos los pronósticos y en el penúltimo día, inesperadamente, volcó la prueba en su favor en una contrarreloj y encaminó su primer triunfo en el Tour. Historia viva, que recién empieza y ya está bañada de gloria.

“Estoy acostumbrándome a todo esto. Para mí no es fácil, pero a fuerza de hacerlo estoy empezando a aceptarlo. Sigo siendo joven y, para mí, es clave divertirse. Si no lo consigo, no vale la pena dedicarse a esto”, insiste ante los incrédulos, según la agencia EFE.

Este domingo terminó 72 en la última etapa, que se adjudicó el belga Wout van Aert, con 2h39m37s en el recorrida por París.

Los 108,4 kilómetros entre Chatou y París fueron sólo un trámite para el esloveno que repitió la gloria, con el cierre habitual en la avenida de los Campos Elíseos, bajo el sol del verano y a pesar de la pandemia. Recuerda la joven estrella cuando era un niño y no soñaba con tener la primera pelota. Era una bicicleta verde. Él tenía tanto entusiasmo que el regalo le duró sano un suspiro: Tadej se cayó a los cinco segundos. Fue un golpazo.