GUÀRICO / En la primavera de este año una de las pocas noticias que acaparaba la atención de los fanáticos, más allá de la pandemia, era el mega canje que planeaban Dodgers, Medias Rojas y Mellizos. Mookie Betts fue la cara de la negociación del venezolano y Guariqueño Brusdar Graterol un “débil eslabón” que casi rompe el trato.

El oriundo de Calabozo Brusdar Graterol: De retrasar un fabuloso canje a ganar la Serie Mundial

En un giro inesperado ambos terminaron en Los Ángeles y fueron claves en el éxito de los californianos, ahora monarcas del béisbol de Grandes Ligas.

Es claro que de Mookie nadie dudo, pero con el de Calabozo Graterol la historia es diferente.

En un principio el criollo, de 21 años, tercer mejor prospecto en las granjas de los Mellizos, iría a los Medias Rojas junto al jardinero Alex Verdugo para compensar la salida de Betts. Sin embargo, el venezolano no cumplió las expectativas de Boston y las negociaciones se estancaron algunos días.

Los Medias Rojas alegaron que, según su expediente, Brusdar Graterol proyectaba a ser relevista y no el abridor que ellos estaban buscando. La Tommy John, a la que el criollo se sometió en 2015, privaba por encima de sus credenciales y las 102 millas que podían alcanzar sus pitcheos. Por ello pidieron a Minnesota que reestructurara su oferta.

Pero fueron los Dodgers los que tomaron el control de la negociación y lograron concretar el pacto. Ellos se quedaron con Graterol y resolvieron el resto del trámite enviando a Verdugo, Jeter Downs y Connor Wong para los Medias Rojas, y a Kenta Maeda y Jair Camargo a los Mellizos.

Todo esto en una jugada maestra para asegurar a Betts y al lanzador David Price.

Una vez se conoció el acuerdo, en Los Ángeles se dijo que había mucha confianza en Graterol y él respondió con garra, intensidad y dominio.

En la ronda regular el Guariqueño vio acción en 23 juegos y completó 23 innings y un tercio, en los que permitió ocho carreras limpias, regaló tres boletos y recetó 13 ponches para dejar una efectividad de 3.09 y sumar siete holds. Se ganó su puesto en el roster del manager Dave Roberts y en el corazón de la afición que celebró siempre la fuerza que le imprimía a cada presentación.

Una vez llegada la postemporada Graterol se mantuvo firme en el bullpen, atento a cada vez que se le necesitó. Y terminó viendo acción en cada una de las series que disputaron los californianos para poder avanzar a la Serie Mundial.

En general, en 10 juegos de postemporada completó ocho entradas y dos tercios en los que dejó efectividad de 3.12 con un salvado y seis ponches. Permitió tres rayitas, pero todas fueron en un juego: su segunda presentación ante los Bravos de Atlanta en la pelea por el campeonato de la Liga Nacional. De resto, se vio intratable.

Este martes al concretarse la victoria de los Dodgers no pudo contener las lágrimas. Este difícil año, que comenzó con tanta incertidumbre especialmente para él, terminó de la mejor manera. Es campeón y lo festejó a lo grande con la bandera de Venezuela en la mano.

“Todo esto se lo dedico a mi país, a mi pueblo Calabozo, de corazón”, dijo en medio de la celebración.